Al planificar la iluminación del baño es imprescindible contar con luces en la zona del lavabo. Estas deben ser puntuales y, para evitar sombras, es necesaria una luz frontal que se dirija hacia las personas; nunca hacia abajo ni hacia el espejo, para facilitar el momento del afeitado o del maquillaje de quienes hagan uso habitualmente del baño. Además estas luces deben estar equipadas con reflectores opacos para evitar destellos.
En lo que se refiere a la colocación, puedes situarlas sobre el espejo (ubícalas en línea en un recorrido de 60 cm aprox.) o también a ambos lados del espejo a una distancia máxima de 30 cm. La opción más empleada, por su practicidad, es la de focos halógenos empotrados en el techo, sin embargo, existen otras opciones más decorativas para iluminar la zona del espejo del lavabo.
El original aplique de la imagen utiliza 4 focos halógenos que son colocados empotrados en el, pero por su cercanía al espejo facilitan una mejor iluminación. El diseño en cristal ocupa poco espacio sin resaltar en exceso, por lo que es perfecto para un baño pequeño.
Dirigir los focos de acuerdo al efecto de iluminación que necesitamos en el baño es posible con un aplique de halógenos similar al que se emplea en camerinos. Este tipo de aplique resulta ideal si el espejo del baño es empleado frecuentemente como tocador.
Si el espacio te lo permite, puedes optar por apliques que se colocan a ambos lados del espejo. Estos son, por lo general, más decorativos. En un baño de estilo clásico o vintage, puedes colocar lámparas de pared en metal envejecido con pantallas de tela.
Para un baño de estilo actual estos apliques de acero y pantalla de acrílico en blanco son los más aconsejables. Elige un modelo que te permita orientar la luz, así puedes crear diferentes efectos de acuerdo al tipo de iluminación que requieras para cada momento.
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