10.cocina_iluminacion.jpgYa sea porque preparamos algo de comer, sacamos algún antojo del refri o nos reunimos para desayunar, la cocina es en el espacio más transitado de la casa. Y como tal, su iluminación es clave para permitirnos realizar nuestras actividades sin contratiempos.

Antes de cualquier instalación, debemos fijarnos en que penetre la suficiente luz natural a través de una ventana amplia y de un fondo de pared pintada en colores pasteles para que se absorba más el brillo de los rayos solares.

Si aún no la hemos construido o deseamos remodelarla, procuremos que el techo de nuestra cocina sea alto y que esté cubierto por locetas de cerámica entre las cuales debe haber dos espacios centrales para poner los fluorescentes sin que sobresalgan del nivel. Para reducir nuestros costos y contribuir a la conservación del medio ambiente, mejor que sean ahorradores.

En cuanto a los reposteros y alacenas, hay que incluir dentro de cada mueble algunos faroles que alumbren el menaje desde el centro y las esquinas superiores. Pero hay que procurar encenderlos cuando sea estrictamente necesario ya que la excesiva concentración de calor puede maltratar la vajilla.

Los faroles también se pueden incrustar debajo de la estufa y de la mesa (cuando está unida al piso). Y si queremos dar la sensación de mayor calidez, podemos colocar en el centro lámparas colgantes con boca en A y focos amarillos. Así, además de ser un espacio familiar, también podemos presumir a nuestros amigos y visitas el brillo único de nuestra cocina.

Fuente: Coati

Imagen: Lowes.com

Tags Blogalaxia: Decoración, Hogar, Cocina, Iluminación.

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