El espacio disponible y la forma del ambiente reservado para la cocina, determinarán, en gran parte, la forma en la cual distribuirás los muebles de este ambiente.
El llamado “triángulo”, es indispensable, ya que facilita las labores de cocina, resulta muy decorativo e incluye la zona de lavado, cocción y almacenaje, y se puede conseguir con cualquier tipo de las distribuciónes que a continuación te detallamos:
- En forma de “L”.
Es ideal para cocinas de planta cuadrada o alargadas, pero no demasiado estrechas. Con esta disposición del mobiliario puedes crear un triángulo de trabajo si ubicas la zona de cocción en una pared, y la de lavado y despensa en la perpendicular (una al lado de la otra). El inconveniente de este modelo es que tal vez solo puedas colocar el mobiliario justo; por el contrario, la ventaja es tener la zona central libre y una pared en la cual instalar un pequeño office.

- En paralelo.
Una distribución perfecta para cocinas de planta alargada o con puertas enfrentadas. Para que sea cómoda debe tener un ancho mínimo de 2 metros, ya que el mobiliario ocupará 1, 20 m, y el espacio restante será necesario para moverte sin problemas. Lo más recomendable es situar la placa y el fregadero en el mismo lado, y la nevera y la despensa en el otro. Con este tipo de distribución tendrás una comodísima cocina, ideal para quienes la emplean varias veces al día.

- En forma de “U”.
Si tu cocina tiene una planta cuadrada y es grande, con esta opción aprovecharás el espacio al máximo y las distancias entre zonas serán más cortas. Ten en cuenta que crearás el triángulo de trabajo perfecto si ubicas el fregadero o la placa en el centro de la “U”, y la cocina, o grifo, y la nevera a ambos lados.

Fuente: Cosas de Casa, Abril 2010.
Imágenes: MiCasa, DecoEstilo, Arqhys.
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