Mar 27 Feb 2007
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Sea porque facilita de forma natural la decoración, o porque permite una distribución rápida de tonos y texturas, amén de un mejor aprovechamiento de la luz, la elección del blanco como color principal es siempre una buena elección. Sin embargo no todo es color de rosa, hay que tener presente que decorar un ambiente saturado en blanco puede llegar a ser todo un reto, incluso para el más experimentado. En tal sentido, es recomendable introducir elementos de contraste en la decoración, objetos con tonos y texturas llamativos que aporten un toque de personalidad al ambiente sin llegar a perder equilibrio. Teniendo presente que el blanco es un color muy fácil de combinar, podemos elegir entre una amplia gama de tonos, aunque los más recomendables son los tonos neutros como el beige, el marfil o el arena, reservando los colores más fuertes y vivos para resaltar algunos elementos. En el extremo de esta idea se encuentra el concepto de “blanco y negro”, todo un clásico en decoración, que permite aprovechar al máximo el uso del contraste entre fondo y accesorios. En cuanto al mobiliario, cualquier tipo de mueble va bien, sea de madera, de hierro o aluminio. Igualmente podemos optar por cualquier estilo: clásico, étnico, minimalista. La elección dependerá de nuestros propios gustos.
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