Si lo que quieres es un espacio dinámico y luminoso, pintar tus paredes en tonos verdes es la solución ya que el ambiente ganará en luz y vitalidad. El efecto cálido o frío depende de los colores con los que se combine. Si eliges complementarlo con naranjas o rojos se tornará cálido, si por el contrario te decantas por azules o blancos, el resultado será más fresco y ligero.

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La gama de verdes claros (verde manzana, pistacho, pastel, etc) es perfecta para una estancia pequeña o grande. En una habitación pintada (o empapelada) en verde, es aconsejable incluir maderas claras y alguna pieza en blanco o decapado para armonizar. Esta combinación es perfecta para un salón  o dormitorio, donde lo que necesitemos sea paz y tranquilidad.

Los tonos verdes oscuros, como el musgo o el verde oliva imprimen un aire sofisticado al ambiente, pero como era de esperar no se recomiendan para espacios pequeños ya que los acortan aún más y dan sensación de agobio.

Una, o varias paredes en verde, no deben ir solas, hay que acompañarlas con algún complemento en esta tonalidad, como cojines, cortinas o tapicería.

Si te gusta la tendencia de los papeles pintados, puedes emplearla como truco visual para ganar altura si eliges un modelo de rayas verticales, en cambio si deseas crear sensación de profundidad, que el estampado sea en horizontal.

Fuente: Revista ElMueble Nro.556

Imágenes: Facilisimo

Tags Blogalaxia: Decoración, Pared, Pintura, Verde.

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