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Hace algunos años, una amiga mía, poseedora de un exquisito sentido de la calidad y el buen gusto, me recomiendo pintar mi habitación de tres colores. Me convenció de como puede un cambio tan simple y sencillo funcionar no solo de manera decorativa (o decoradora), sino que ademas era casi como una declaración de principios: la idea de tener absoluta independencia para elegir los colores y la posibilidad de que sean reveladores de algún aspecto de mi personalidad me atrapo desde el principio.

En ese momento descubrí que por muy lejano que nos parezca el mundo de la decoración de interiores, a nivel de la actividad profesional, todos tenemos dentro la potencial capacidad de tomar decisiones y combinar elementos, en este caso, colores, de manera armónica y agradable. Ir a adquirir las pinturas, observar el interesante proceso de matizado digital y ver plasmada en las paredes la visión que originalmente solo existía en nuestro cerebro,  fue la segunda idea que me atrapo.

Y la tercera, que otras personas me digan que se veía bien. Por un pequeño lapso de tiempo quedó mas que clara en mi mente la idea de que, a pesar de que sea una combinación de manifestaciones artísticas y científicas, aquellos profesionales que tienen éxito como decoradores deben poseer algún nivel de sensibilidad personalizada, superior al promedio.

Imagen: Webdelacasa.com

Tags Blogalaxia: Decoracion, Colores, Pinturas.

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