Como una de las bases de la construcción y elemento decorativo, el piso tiene que adaptarse a las condiciones climáticas y de tránsito, así como al estilo de quienes habitan la vivienda.

Es reconocida la sensación de amplitud que proporcionan los cerámicos sobre el pavimento. Pero para algunos resulta complicado su mantenimiento, debido a que los de textura lisa -que son los que tienen más brillo- tienden a rayarse y son más difíciles de limpiar.
Sin embargo, hay una clase de baldosas que se ha popularizado porque resuelve el problema del desgaste y permite darle un efecto de calidez al ambiente. Se trata los pisos de gres, cuyas ventajas nos pueden brindar mucho ahorro.
Al ser elaborado por un conjunto de materiales molidos, prensados y cocidos a altas temperaturas, la resistencia del gres es mayor a la de los cerámicos convencionales. Y dentro de su gama, el de tipo porcelánico es uno de los más recomendables.
A diferencia de las otras variedades, el gres porcelánico está fabricado con un solo material -por lo general, pulido- que es más resistente a las abrasiones provocadas por las rayaduras y cambios climáticos (sobre todo, con la llegada de las estaciones calurosas).
A pesar de su aspecto liso, su textura es antideslizante. Por ello puede colocarse en interiores y exteriores con total seguridad ya que, además, es idóneo para zonas con alto tránsito.
Fuente: Facilismo.com, Wikipedia.
Imagen: Okeytomanota.com
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