Entre los artefactos de iluminación, las lámparas son las de mayor variedad estética. Y una de mis favoritas por su perfecta combinación de elegancia y funcionalidad son las lámparas colgantes.
Como su nombre lo indica, cuentan con un alambre del cual penden el foco y la pantalla para alumbrar con mayor fuerza los ambientes por encontrarse a varios centímetros debajo del techo.
Por este motivo, es preciso calcular la distancia entre los altos y el suelo, a fin de saber si es propicio hacer una instalación de este tipo (para evitar que la lámpara y los muebles estén muy juntos). No obstante, siempre hay la posibilidad de escoger las que tienen un alambre más corto y con una pantalla de menor diámetro.
En relación a este último elemento, debemos escoger un color contrastable con las paredes de la habitación y en la forma que permita crear un clima particular de ambientación. Por ejemplo, pantallas rectangulares y cerradas para dar mayor intimidad o las tipo embudo para potenciar la luz del estudio, por mencionar algunas opciones.
Las lámparas colgantes se suelen ubicar principalmente en áreas comunes como la sala, el comedor y la cocina. De preferencia, deben ir al centro o sobre una mesa (mejor si es de vidrio) para que el peso del alumbrado recaiga uniformemente, dándole un original brillo que cubra todos los rincones de la habitación.
Fuente: Decoesfera
Imagen: Decora Hoy
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