Abr
06
2009
Cómo controlar la calidad de nuestra piscina
Si al planificar la construcción de nuestra casa queda espacio suficiente para instalar una piscina, la diversión y el relax estarán garantizados. Pero también implica una serie de precauciones para controlar su buen funcionamiento, evitando que se convierta en un foco infeccioso y se dañen las estructuras.
Aunque las revisiones están determinadas por las normas de cada país y región -y deben aplicarse con ayuda de profesionales acreditados-, hay una serie de controles básicos que podemos realizar a diario para mejorar la calidad del proceso.
La turbidez o transparencia del agua nos puede dar un indicio de si requiere ser reemplazada, aunque por lo general el cambio debe hacerse una vez por semana. Igualmente, de acuerdo al color (celeste o verdoso) y olor del líquido elemento.
Del mismo modo, hay que medir el PH -grado de acidez- y la conductividad del agua, que a su vez indica la cantidad de sal contenida en el cloro. Este último es necesario para la limpieza de la piscina, pero cuando proliferan residuos libres puede afectar la salud de los bañistas (una primera señal es el ardor excesivo en los ojos).
Al cambiar el agua, debemos establecer un balance entre la cantidad renovada y la depurada, así como el cloro combinado. También debemos verificar si hay presencia de algas y espuma, en cuyo caso la limpieza estará mal hecha o incompleta.
A menos de que nuestra piscina sea temperada, lo más probable es que la dejemos de usar durante invierno. Pero por ningún motivo hay que tenerla vacía, ya que la base se cuartea, más aún si no es de mayólica.
Fuente: Piscinas-natacion.com
Imagen: Nuroa
Tags Blogalaxia: Decoración, Hogar, Control De Calidad, Piscina.
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