Corta la parte inferior del tallo dos centÃmetros aprox. y repite esta operación cada dos o tres dÃas, de esta manera tus flores absorberán los nutrientes del agua.
Colócalas en un lugar fresco, lejos del calor y de la luz directa.
Vierte en el agua algún producto especial con nutrientes (de venta en viveros), o recurre a una aspirina para proteger el agua de bacterias que aceleran la putrefacción de las flores.